ENTREVISTAS

Peterson y Castro: “Más que un cuerpo perfecto, nos seduce una mente inteligente”

/ Gente, 25.03.2008 /

Los rumores dicen que mantienen un romance oculto que jamás van a revelar. Lo cierto es que se conocen desde hace quince años, pero es la primera vez que trabajan juntos. Son los protagonistas de Lalola, la comedia éxito de América que se vendió a cuarenta países, incluida la Sony Pictures de los Estados Unidos. Carla (34) con su primer protagónico en tevé se ganó los elogios de la prensa mundial. Y Luciano (33) se consolidó como actor y adquirió fama de sex symbol. Ahora, a solas, hablan de seducción, fama, sexo, amistad, ¿romance? y más.

Lon más que compañeros de trabajo. Son más que amigos. Son más que cómplices. ¡Ah, no! Un rotundo ¡no! Carla Peterson (34) y Luciano Castro (33) juran que hasta ahí llegan. Y quien quiera creerles, que les crea. El que no, que piense lo que se le venga en gana. Ellos saben, dicen, todo lo que los une. Y con eso les alcanza.

–¿Qué onda entre ustedes?
Carla:
Nos conocimos en nuestros primeros pasos. Ibamos a la misma escuela de actuación. ¿Qué año habrá sido? Noventa y…
Luciano: Noventa y tres, pero nunca habíamos trabajado juntos. Nos conocíamos mucho, porque tenemos amigos en común.
Carla: Cuando me enteré de que él había hecho el piloto de Lalola, dije: “¡Guauuu! ¡Qué bueno trabajar con Luciano!”. Porque yo seguía toda su carrera y me encantaba.
Luciano: ¿Eras mi fan?
Carla: ¡Si te conté que era fan tuyo...! Además, me ponía muy orgullosa verlo rodeado de buenos directores, haciendo tan buenas obras de teatro… Cuando me mandaron el piloto y lo vi a Lu, no dudé. Me fascinó el proyecto y saber que iba a trabajar con él.
Luciano: ¿Te acordás lo lejos que estábamos?
Carla: (Risas) Siií. Cuando nos dijeron que habíamos quedado como protagonistas, yo estaba en Italia y vos en el campo.
Luciano: Moría por hablar con ella, necesitaba verla, charlar, y no podía encontrarla. Ahora, ¿me podés decir para qué te habías llevado el celular? Jamás lo atendías.
Carla: Lo tenía ahí por las dudas. Pero te llamé. Y la vez que te encontré, yo estaba en un teléfono público del Vaticano (risas).
Luciano: Y no te escuchaba nada. Lo único que decía era: “Volvé, volvé que necesito hablar”. Creo que nunca en mi vida esperé tanto la llegada de una mujer…

EL. Luciano Castro jura que está solo. Tiene 33 años y un hijo, Mateo, de seis. Nació en Villa del Parque y a los quince ya integraba una preselección argentina de futbol. Su padre, Daniel, o Pocho, fue arquero del club Chacarita. De él no sólo heredó la pasión por la pelota sino también por el boxeo, deporte que empezó a practicar a los 16. Cuando ya había debutado en televisión (fue en Jugate conmigo, el programa de Cris Morena), tuvo que elegir entre el ring o las cámaras. “En la Federación tuve que optar por convertirme en un profesional o dedicarme a otra cosa. Agarré las cámaras, pero nunca terminé de abandonar los guantes. Es el día de hoy que el ring me apasiona, soy un comepiñas. Pelear es un deporte muy completo, que le inculqué a mi hijo y que él también adora”, cuenta. Desde entonces, la luchó en la tele: hizo Montaña rusa, otra vuelta (1995), Como pan caliente (1996), RRDT (1997), Campeones de la vida (1999), Los Roldán (2004) y El tiempo no para (2006). Y también se subió a las tablas, incluidas las del prestigioso teatro San Martín. Ahora nomás, no bien termine con Lalola, protagonizará Toda la gente sola, la nueva película de Santiago Giralt. De su vida personal poco se sabe y nada quiere que se sepa. No se siente cómodo con la exposición, dice. Sin embargo, es público que fue novio de la locutora Elizabeth Vernaci durante tres años.

–¿Te bancás este nuevo rol tuyo de sex symbol?
Carla:
¡Sí, Lu, las chicas gustaron mucho de vos! Yo coincido: Luciano es nuestro nuevo sex symbol. Las mujeres mueren por él y la verdad es que hacen bien, porque es un hombre hermoso por donde se lo mire. Es re lindo Lu...
Luciano: Sí, y las chicas también gustaron mucho de ella.
Carla: Yo quise mucho también a las chicas en este programa. Tuve esa cosa homosexual, bisexual… ya no sé cómo llamarla...
Luciano: Por las dudas, Carlita nos miraba un poco a todos.

 

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