ENTREVISTAS

Carla Peterson: una actriz que la fama no desvela

/ La Planeta Urbano, septiembre 2009 /

A Carla le gusta Shakespeare. Parece que mucho. Bueno, con él empezó todo. Con una obra suya, "Cuento de invierno", inauguró su profesión de actriz. Fue hace diez años. Entonces tenía 23. Y tal vez la misma risa un tanto tosca de ahora, cuando aquí, bañada por la luz que entra a través de una ventana de madera se pregunta, entre otras cosas, si de veras es tan importante esto de la actuación.

¿Cómo vas con "Corazón idiota"? O dicho de otra manera, ¿cómo vas con esta transición de la televisión al teatro.
El paso más difícil para mí era hacer teatro musical, algo que tuviera que ver con música y con movimiento, porque venia de muchos años de no poner en práctica estas aptitudes. Sabía que habíamos armado un equipo que iba a permitir que pudiera hacerlo bien. Entrenamos bastante, y eso da mucha confianza. También armamos una banda -somos dos coristas de una-, y para que una banda suene bien sus integrantes deben llevar mucho tiempo trabajando juntos. Entonces nosotros teníamos que crear esa ilusión, la de que era una banda que venía tocando desde hace mucho tiempo, y en realidad solo tuvimos cinco o seis meses trabajando juntos. Ahora puedo decir que a medida que fueron pasando las funciones se fue consolidando. Ya lo disfruto y lo manejo más, como si cantara de verdad. Al principio tenía muchísimo miedo, obviamente.

O sea que se puede estar nervioso a pesar del reconocimiento casi absoluto que has conseguido.
A mí todo me resulta un desafío. Si no, no me divierte. Más cuando hacés algo que es un proyecto personal, y cuando lo que queríamos era que para nosotros fuera un desafío. Desde escribir una obra, desde poder armar un show, realizarlo, estrenarlo, disfrutarlo, que a la gente le guste, pero que sea un desafío para nosotros y un crecimiento. En mi caso fue un crecimiento: poder hacer todo lo que hago arriba de un escenario para mí fue una sorpresa. Siempre intento dar un paso más arriba, más adelante.

¿Cambia tanto la labor del actor el pasar de la televisión al teatro?
Un montón. Para mí era otra cosa. Yo siempre hice teatro clásico, nunca hice teatro con un micrófono inalámbrico. Entonces mi miedo no era olvidarme la letra, era que no anduviera el micrófono. ¿Qué hago si estoy cantando y se me corta el micrófono? Yo no soy cantante. Me puedo largar a llorar, me quedo callada: hay otras cosas en juego. El desafío también era hacer teatro comercial, porque yo hacía teatro en salas chicas, donde no tenés la obligación de llenar la sala. Y acá sí: queremos que vaya bien porque hay mucha gente trabajando. Es un espectáculo comercial, trasnoche, jueves, viernes y sábado. Para mí también era un desafío ver si mi cuerpo resistía hacer funciones de baile y cantar.

¿Qué extrañás del teatro no comercial?
Son momentos que los tengo siempre en el recuerdo. Era divertido. Teníamos mucho entusiasmo. Formábamos una compañía de teatro. Eso también es difícil porque significa trabajar durante muchos años con un mismo grupo de gente que se junta solamente por los mismos gustos, no porque te pagan.

¿Es más genuino?
No, el trabajo de actor es ése. También el que hago hoy; es todo. Y cuanto más puedas hacer, mejor. Y en cuantos más lugares te sientas más cómodo, mejor. Y yo me siento cómoda haciendo teatro independiente y también teatro más comercial.

Estudiaste en el exterior…
Todos los años terminaba de trabajar y me iba a tomar clases de baile afuera. Una vez dije bueno, voy a tomar clases de teatro también. Pero yo todos los años terminaba de trabajar y con lo que ahorraba me iba afuera a tomar clases de baile y a ver obras de teatro y musicales. Me iba enero y febrero y volvía en marzo. Recalaba en Nueva York, en Los Angeles. La última vez creo que fue en el ´98, después nunca más volví a los Estados Unidos. Empecé a viajar a Europa, a ver otro tipo de teatro… eso también tenía que ver con mi crecimiento. Me empezaron a gustar más los clásicos. Y eso fue esa época.

Cierta vez dijiste que al principio no estabas convencida de que podrías vivir de la actuación. ¿Cuándo lo empezaste a creer?
Nunca supe bien qué era vivir de actor. Me di cuenta cuando empecé a mantenerme con eso. Pero claro, cuando tenés padres que te ayudan y no tenés una gran necesidad, no es a lo que más le prestás atención. Me iba bien, podía vivir, y un día me di cuenta de que sí, de que estaba viviendo de eso y de que no quería vivir de otra cosa. Podía, por alguna circunstancia, trabajar de otra cosa, pero que yo era actriz, y siendo actriz de pronto podía soportar un trabajo que no me gustara, precisamente por eso, porque yo soy actriz. Pero no fue una decisión consciente vivir de esto. Tampoco sé si hay un momento en que uno dice soy actriz. Simplemente un día te das cuenta de que lo sos. Sí, soy actriz, y soy la actriz que yo quería ser, me salió como quería.

Por Mauricio Moreno Martínez