ENTREVISTAS

Carla & Griselda: “Nunca soñamos con tener amores tan mediáticos”

/ Gente, 29.09.2009 /

Las amigas coinciden: “Las mujeres tenemos corazones idiotas”. Así se llama la obra que protagonizan en el Paseo La Plaza: Corazón idiota. Además, las dos viven romances que dan que hablar: Siciliani con Adrián Suar, y Peterson con Mike Amigorena. Aquí, las confesiones íntimas de dos mujeres de treinta y pico.

Quiero un amor de verdad. Le temo al reloj biológico. Huelo el fracaso de esta relación. Busco a alguien que me ame como quiero que me ame. Decime cuánto te importo. Incluime en algo de tu vida. No se puede morir de amor, pero hay amores que causan grandes malestares”. ¿Ficción o realidad? ¿Telenovela rosa o compromiso profundo? ¿Planteo adolescente o desesperación a los treinta? “Hay un poco de todo esto en la vida, pero en la obra Corazón idiota tocamos los extremos”, dice Carla Peterson (35), protagonista junto a Griselda Siciliani (31). Ambas saben actuar, cantar y bailar. Y, para satisfacción de ellas y del público, es difícil adivinar cuál fue el primer camino que llevó a los otros, porque no flaquean en ninguno.

Pero hagamos un poco de historia. La rubia y la morocha se conocieron durante las grabaciones de Sos mi vida, la exitosa tira de Pol-ka. Peterson era la Constanza cruel, y Siciliani, la tontuela prima Debi (novia del personaje que interpretaba el actor Mike Amigorena, el novio de Carla en la recientísima vida real). De tanto compartir camarín, pelucas y disparates, se hicieron amigas íntimas. Una amistad verdadera, con llamados a trasnoche, consuelos en piyamas y tragos al amanecer.

–¿Nunca compiten?
Griselda: Muchos actores encaran juntos proyectos independientes, pero es más habitual que se dé entre hombres. ¿Por qué será? (risas). Entre nosotras se dio una suerte de generosidad y de compañerismo que no es habitual entre dos mujeres con egos como los nuestros. Y... ¡somos arianas!
Carla: Siempre nos ayudamos, nos damos confianza y nos complementamos. En la vida y en el trabajo.
Griselda: Hago teatro desde los 18, pero cuando tengo la suerte de encontrar un amigo en un elenco me cambia el día, la semana, la temporada...
Carla: Sabemos desde qué lugar elegimos ser actrices y todo lo que pasamos para llegar.
Griselda: Es que el trabajo no es lo más importante… Yo disfruto del estrés laboral, sabiendo que después tengo mi descanso. Convengamos que no estoy cargando bolsas en el puerto: hago lo que me gusta. Y si trabajo mucho, significa que me está yendo bien.

–¿Están siempre pendientes una de la otra?
Carla: Hay momentos en que nos llamamos mucho…
Griselda: Ahora compartimos tres horas en el camarín, antes de la función. Cuando termina nos vamos a cenar. ¡Después de tres días quedamos tan agotadas que con los mensajes de texto alcanza y sobra!
Carla: Cuando tengo que tomar una decisión, a veces le pregunto qué opina. Un “¿qué te parece?” final…
Griselda: Alguna vez tuvimos algún “¡no, no, no, no hagas eso!”. ¡Menos mal!
Carla: En general, opinamos parecido. Vamos por caminos diferentes, pero hacia la misma dirección.
Griselda: En el trabajo le tuve que insistir bastante para que se animara a bailar y a cantar. Apenas la escuché, supe que cantaba súper bien.
Carla: Y a mí me dio mucho orgullo verla en La forma de las cosas, de Veronese, que era su primera obra de texto. Pero no todo es trabajar: también hacemos nuestras compritas. Y nos regalamos revistas… Disfrutamos de este tiempo de juventud, belleza y alegría. ¡Y de los bombones!
Griselda: ¡Merengues!
Carla: ¡Sex and the City! También nos juntamos por Palermo, nos visitamos en nuestras casas y sumamos a otras amigas que tenemos en común. ¡Por suerte nos tomamos vacaciones separadas!
Griselda: Ahora estamos pensando en una escapada de tres días. Hace falta cortar un poco con Buenos Aires.

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