ENTREVISTAS

Carla Peterson: "Soy pudorosa pero muy pasional"

/ Gente, 27.01.2009 /

A los 34 se convirtió en la actriz del momento gracias a los sucesos de Lalola, primero, y Los exitosos Pells, ahora. Sin embargo, dice que no sufre la fama e incluso que el público puede convertirse en un remedio “antidepre”. En pareja –y conviviendo– con Julien, un publicista francés de 31 años, recorre sus comienzos artísticos, confiesa sus complejos físicos y disfruta que se la considere entre las mejor vestidas de la Argentina.

Supongamos que despertara en media hora y la partida se interrumpiera, agradecería. No le pido más a mi carrera... Me han tocado buenas cartas y creo haberlas jugado con inteligencia. Lo que venga será una yapa”. Esta nota arranca por el cierre de la entrevista. Acaba de caer el crepúsculo (hay estrellas, leve brisa, sonido de mar) y en la galería de la casa de una amiga de Carla Constanza Peterson, la intensidad del candelabro ya no permite distinguir los renglones del anotador del periodista. “Me aterra meter la mano adentro del vaso”, bromea ella –descalza, en un vestido crema, oliendo a Calèche, de Hermès–, temiendo confundir su gaseosa y la vasija de maníes. “¿Prendo las luces?”, consulta sentada sobre un cómodo camastro. “No, así está bárbaro”, intentamos no romper la magia de una noche de confesiones; noche que hora y cuarto atrás había comenzado con una pregunta concreta…

–¿Cómo llegó a convertirse en la actriz del momento, exhibiendo el golazo internacional de Lalola, ayer, y ahora, Los exitosos Pells (de lunes a jueves a las 21.45 por Telefe)?
–Después de Lalola no pretendía volcarme a la televisión el resto de 2008. Pero surgió el increíble proyecto de los Pells y, de repente, en julio, a tres meses de bajar las revoluciones, reincidí. No podés rechazar una gran idea… Tampoco sé si soy la actriz del momento. Sé que llegué paso a paso; en realidad, pasito a pasito. Porque no recuerdo, incluso en mi niñez, que mi corazón apuntara a ninguna vocación alejada de lo artístico.

–Rebobinemos: ¿qué recuerda de aquella niñez?
–Hermosa. Nací el 6 de abril de 1974 en la ciudad de Córdoba, donde papá estudiaba Aviación. A los dos años y monedas nos mudamos a Buenos Aires, a San Cristóbal, y luego a Recoleta. Mamá, una italiana que ancló a los 12 y aprendió castellano acá, soñaba con recibirse de abogada. Lo logró, la luchadora. Soy hija de María Rosa y Carlos y hermana mayor de Fernanda, Sergio y Rosalía. Y no me preguntes edades, fechas raras y cosas así, que me mareo.

–Aceptado. ¿Y cuándo se cruzó en su camino “lo artístico”?
–Admito que mis doce temporadas en el Santa Unión, de la Capital Federal, influyeron. Escuela para mujeres, doble turno, la libertad de plantear y concretar obras, musicales. Me calcé una peluca colorada en Annie, personifiqué a Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia, intervine en La novicia rebelde. Ahí me recibí de bachiller humanista especializada en Letras. Terminé, cursé Dirección de Arte y llegó la sugerencia de los viejos: “¿Aparte vas a estudiar algo, no?”. Planteo serio ante mi eterno maestro de teatro, Miguel Guerberof (respira profundo). “¿Qué hago?”, lo encaré. “Lo que piden tus padres. Anotate… y no vayas”. Acaté. En marzo me llamaron de Montaña rusa y zafé. Un día de aburrimiento marcó mi futuro.

–¿Perdón..?
–Había hecho el casting siendo rubia platinada. Cierto día probé un color de cabello, se me fue la mano y me quedó violeta. Pronto me crucé a la productora del casting. “Hola. ¡Te cambiaste el tono! Justo que necesitamos a una chica de pelo oscuro”, me comentó. E interpreté a María. Repito, un día de aburrimiento me llevó a sumergirme en un ciclo popular. Siento que los caminos están trazados y la vida te lleva adonde ella decidió que debés ir.

~ 1 ~ 2 ~ 3 ~